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Imagen encargada en el año 1970 por la Junta de Gobierno de la
cofradía al escultor riojano D. VICENTE OCHOA (1919-1998), escultor
e imaginero de valía, que se consideraba discípulo de Clará, formado en la
barcelonesa Escuela de San Jorge.
Desde
1972 preside el altar de la Capilla del Colegio de los PP. Escolapios de
Logroño y es descolgado cada Semana Santa para ser colocado sobre sus andas.
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Altar de la Capilla |
Esta obra del "Cristo Crucificado" que
enseguida se le denominó "CRISTO YACENTE" fue realizada en madera de
pino de Flandes obedeciendo los cánones clásicos de la imaginería. Destacar
el toque vanguardista que su autor supo incorporar a la imagen al dejarla en
madera vista barnizada. La elección de este material fue debido a su pasticidad, por
no presentar nudos y a la vez resultar muy consistente. Fue tratada con vaselinas especiales y
encerada para adquirir pátina y matiz, quedando de esta forma la madera a flor
de piel. Finalmente se barnizó, pero sin policromar, para dar mas autenticidad
al mérito de la talla. Ochoa se apoyó en los pasajes evangélicos. Así,
colocó una repisa a manera de asiento de la imagen y unas ligaduras amarran los
brazos a la cruz, aún cuando también tiene clavos que no se presentan en la
palma de la mano, sino en el pulso. Igualmente el escultor realizó estudios de anatomía humana
que logró plasmar minuciosamente en su
obra, consiguiendo una sensación real en todo aquel que se acerca para
observarla.
Antes de finalizar la obra, Vicente Ochoa
introdujo en la parte trasera de la imagen un bote pequeño con unas monedas de
la época y un papel con su nombre y el de la Junta de Gobierno de entonces.
La talla tiene un tamaño de 1,90 x 1,40 metros y su peso
es de alrededor de 200 kilos.
Durante los primeros años y hasta el año 1983
en que se confeccionaron las primeras andas, la imagen se adosaba a una
gigantesca cruz que hacía de andas, con una cierta inclinación para que
pudiese ser observada por el público. Se le colocaba un sistema de alumbrado
consistente en un foco en cada extremo de brazos y pies y adornado
exclusivamente con claveles rojos situados en esos mismos lugares a sensación
de sangre derramada. Era portado por siete cofrades, realizándose distintos
relevos.
En la actualidad el Cristo es colocado con la
misma inclinación sobre unas andas, con ocho varas, adornado con claveles rojos y faldones de
terciopelo verde. El peso aproximado es de 1100 kilos y puede ser portado hasta
por cuarenta cofrades.
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